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Intervención de Barandiarán sobre las reformas micronacionales en España

septiembre 22, 2009

INTERVENCIÓN DE MIGUEL BARANDIARÁN EN LA TERTULIA DEL 17 DE SEPTIEMBRE DE 2009 SOBRE LAS REFORMAS MICRONACIONALES EN ESPAÑA

Buenas tardes. Muchas gracias por haber asistido hoy aquí, después de casi un año de inactividad micronacional.

Veo que muchos de ustedes están sorprendidos. Ahora lo entiendo. Para los que no han estado al tanto del micronacionalismo no han visto los efectos devastadores que internet ha tenido sobre nuestras antiguas micronaciones. Y ese dato me permite entrar llanamente en el asunto que nos ocupa hoy: con mucha frecuencia se confunde micronacionalismo con El Intermicronacional, y El Intermicronacional con micronacionalismo.

Asumir algo tan elemental como que el micronacionalismo es más que El Intermicronacional, que en él hay muchas realidades distintas y varias posiciones sobre cómo organizar la pluralidad, es el primer paso necesario para articular de manera positiva la convivencia democrática entre las diversas formas de ser y sentirse micronacionalistas.

Consiéntanme ahora un sarcasmo. Voy a hablar del micronacionalismo en nombre del somatismo que, según varios, ha “dividido” el micronacionalismo.
Sin embargo, lo que advertimos es que el micronacionalismo ha vuelto a establecerse, y se ha organizado aun mejor que cuando iba bien.
Nos encontramos con un micronacionalismo en el que hay más personas con interés que nunca. Un micronacionalismo con democracia popular. Con más formas de debate para los ciudadanos, con más libertad, y con más inversiones.
Apenas un micronacionalismo “dividido” – incluso roto, como se ha llegado a decir – puede avanzar tanto en unidad, objetivos y confianza.
Hay dos componentes innegables sobre lo que ha sucedido en el último lustro en las micronaciones del Bloque Físico que no siempre se han destacado lo suficiente. Y creo que son un resumen general de alto interés sobre lo ocurrido objetivamente, aunque difieren del discurso que durante el último año se ha pretendido imponer:

  • En primer lugar, todas las reformas se hicieron con una legislación endeble, ni las constituciones fueron, por cierto, protegidas por los sucesivos gobiernos de cada micronación.
  • Y en segundo lugar, todo el sumario reforzó la corrupción habitual encarnada en los parlamentos, que fueron quienes mercantilizaron y precisaron los textos concluyentes de la legislación.

Constituciones y soberanía popular salieron derrotados de un proceso que ahora se está corrigiendo, por tanto, nuestras políticas han de ser comunes y nuestra capacidad para salir adelante juntos. Debemos reforzar, en suma, nuestra capacidad de ser país y el ejercicio de la democracia.

Y es que el problema no es, ni ha sido, el micronacionalismo y su unidad. Ese decimonónico concepto de micronacionalismo como problema ya lo superamos cuando elaboramos una legislación que compatibilizaba el Estado Físico con el Estado Digital; cuando se demostró que la solución era la libertad, la democracia y el diálogo.

El problema era aceptar lo que quieren ser los micronacionalistas. Y, al parecer, hay  a quien no le gusta que los micronacionalistas sean aquello que decidieron ser en 2007: un Estado Híbrido; un Estado real, pero gestionado por varios niveles de administración gubernamental: físico y digital.

Creo que estas reflexiones consiguen ayudar a destruir algunos mitos que, por repetidos, no resultan menos falsos.
En primer lugar, el mito de que todos los acuerdos intermicronacionales que se han adoptado en el micronacionalismo se han hecho mediante consenso de las dos corrientes mayoritarias, somatismo y digitalismo.
Es cierto que ha habido acuerdos entre las dos, siempre que las cuestiones se referían a micronaciones gobernadas por una u otra corriente y al rumbo que trazaba la Unión Micronacional Europea.
Pero los acuerdos esenciales, los que afectan al modelo de organización micronacional, han sido, como hemos visto, fruto de consensos políticos mayoritarios en los que han participado siempre todas las corrientes. De hecho, todos recordaremos cómo el centrismo se acabó imponiendo en la política exterior de la UME.
En segundo lugar, el mito de que el micronacionalismo se rompe cada vez que se avanza en el desarrollo del Estado Digital.
Hasta diez cambios se han producido en el modelo de Estado Digital desde 2007 hasta el 2009.
Y no puede ser que cada vez que cambia algo, algunos, siempre los mismos, digan que el micronacionalismo se rompe.
No se rompe nada porque los Estados Digitales gestionen, por ejemplo, más o menos economía o educación.

Este es, en definitiva, el modelo propugnado por el Pacto de Durango y por los asociados; el modelo que defienden los micronacionalistas españoles que ha incorporado las novedades e inquietudes y actualizado su visión del micronacionalismo, y que el Pacto de Durango ha aprobado, con el respaldo unitario de todos.
El modelo tiene tareas pendientes y debe completarse con muchos pilares. Les anuncio que, desde mi posición como filósofo, impulsaré la negociación para alcanzar un acuerdo sobre el sistema educacional y la organización política.
Igualmente trabajaré promoviendo los mecanismos de cooperación multilateral.
Propondré ante el Pacto la creación de un Coloquio de Presidentes, que supondrá un hito en la historia del micronacionalismo, y se organizará cada dos meses para que todos los presidentes de las micronaciones españolas se reúnan y acuerden proyectos comunes.

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